domingo, 10 de julio de 2011

Cuando niña abrazaba mis rodillas y tapaba mis oídos, era la mejor forma para llorar.



En vano, 
veinte años se alimentan de mordidas.

Son veinte hojas de otoño tardío,
Son veinte gotas de esta lluvia pesada y somnolienta.

Si miro las nubes grises cursar el cielo, siento que la vida atraviesa lentamente mi cuerpo.

Márcame en las palmas el camino con tus huellas
A paso lento seguiré la noche oscura,
Albergaré en mi vientre las estrellas que quieras.
Pero ahora déjame llorar lentamente,
Saborear el mar y sus bostezos azules,
Mientras el silencio se encoje entre mis manos
Y se hace pequeñito.

¿A dónde vas?
Mis pies se cansaron de andar a ras de suelo,
Quiero un lugar para comenzar y está en tus ojos.

Busca a través del espejo,
Encontrarás las cosas que abandonamos al andar.

Seguiré cazando sombras de la tarde, convirtiéndolas en cuentos para que te duermas.


Tina

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